Cuando me cambié a la cocina de inducción tuve que renovar algunas ollas y sartenes. Tenía muchas dudas sobre la inocuidad del teflón en las sartenes antiadherentes. Por muy buenas que sean acaban siempre degradándose y da la impresión de que ese revestimiento se mezcla con la comida y va a parar a nuestro cuerpo. Con las sartenes de acero inoxidable no tengo ningún problema si de lo que se trata es de freír o saltear pero lo que buscaba era una buena sartén antiadherente, que no se deformara y que me durara bastante. Encontré en el herbolario una de hierro colado de la marca Lodgeque tiene una colección muy extensa y variada. Son sartenes de larga duración, recomendables para inducción, horno y barbacoas. Me encanta cocinar con ella y cuanto más la uso mejor cocina. Aquí también se pueden encontrar sartenes de hierro colado. Para la gente con SQM (Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple) las mejores sartenes son las de Titanio, son las más caras y las únicas que no sueltan ninguna sustancia nociva. También puedes optar por las cazuelas de cerámica, vidrio y barro sin barnices. Hace tiempo que desapareció el plomo de los barnices pero si tienes alguna muy antigua de barro quizás el barniz no sea muy fiable. Pero lo mejor de las sartenes Lodge es que sueltan hierro cuando cocinas, que se asimila en la comida que guisas y eso viene muy bien, sobre todo en dietas vegetarianas. Es un poco incómodo porque al limpiarlas ensucias mucho los trapos de secado (yo suelo reservar trapos viejos para esto, ennegrecen) pero vale la pena, tan solo hay que secarlas bien y ponerles unas gotas de aceite. Esta vez la sartén me ayudó a asar este salmonete acompañado de unos calçots que habíamos cogido del huerto. Salmonete, calçots, aceite y sal. Hoy el secreto está en la sartén.
El otro día en el Mercado Central vi esta hierba físicamente parecida a un ajo tierno y me atrajo porque no era un puerro, tampoco un ajo tierno, entonces? Le pregunté a la chica del puesto y me dijo que era hierba limón, o lemon grass, o citronela. Me explicó un poco sus características y sin saber para qué la compré, me atrae todo lo que sea limón o huela parecido. No sabía con qué utilizarla, alguien me apuntó: salteada con pollo y verduritas, encontré una receta de mejillones con lemon grass pero al final, la reina de mi nevera: la acelga fue mi elegida. Esa mañana, la báscula me había devuelto una cantidad muy fuera de mi peso habitual en estos últimos 5 años: 60 Kg, cuando yo siempre he rondado los 54 Kg, así que ese día mi desayuno fue flojo y mi comida fue esta, impresionada por la retención de líquidos que sufro por una menopausia inducida ya que comer, lo que se dice comer, no como tanto. Las acelgas estaban ahí, recién cogidas del huerto de mi suegra, plantadas por Julián que nos surte de todo, él va plantando y olvida recoger, así que cuando llego yo el fin de semana, me divierto. Las quise vestir de Domingo, que no fuera un hervor tan solo y pensando en que siempre me gusta aderezarlas con aceite, vinagre y limón, recordé que tenía el lemon grass en la nevera esperando destino.
El lemon grass es una planta rústica, herbácea, perenne, aromática, con ligero olor a limón. Poniendo al fuego sus hojas actúa como repelente de mosquitos. Unas gotas de aceite esencial de esta planta disueltas en un poco de agua, al evaporar eliminan de la vivienda el molesto olor a comida. Se comercializa congelada, fresca o seca. Se recomienda la adquisición antes congelada que seca porque esta pierde mucho sabor. Si es fresca aguantará en la nevera unos cinco días aproximadamente. Se puede congelar fácilmente sin necesidad de blanqueo previo. La parte comestible de la planta son los 6 ó 7 cm de bulbo. Los tallos pueden utilizarse para aromatizar caldos, sopas, salsas y estofados. Tras haberlos utilizado se tiran. En recetas de cocina oriental combina bien con el jengibre, nuez de coco, ajo, chalote y guindilla proporcionando platos frescos de marisco, pescado, pollo etc. Información sacada de aquí,aquí, y aquí. INGREDIENTES acelgas bien limpias y escurridas lemon grass aceite sal PROCEDIMIENTO Limpiar las acelgas y escurrirlas. Poner agua a hervir y añadir sal. Obtener el bulbo del lemon grass separando las pieles exteriores y quedándonos con el interior que es la parte más tierna. Trocear el lemon grass. Añadir aceite y tapar hasta que hierva. Bajamos el fuego y cocemos unos 25 m.
No se si se aprecia el brillo que sacan las acelgas al poner aceite en el hervor, el resultado es fantástico y el lemon grass aporta un cierto aroma a limón muy curioso junto con un sabor un tanto agridulce. No se cómo he podido vivir toda mi vida sin conocer esta planta, creo que me estoy haciendo adicta a ella, hoy la he probado en ensalada y me faltan dos experimentos: pollo y mejillones que también tengo en mente.
He vuelto a hacer pan. Lo dejé hace tiempo porque es demasiado bueno y no me conviene, me lo como sin nada, tal cual, tostado, con aceite y sal, con un poco de queso, es una tentación. Ni siquiera la visita de Ibán a Valencia donde impartió un cursillo al que tuve la suerte de asistir, hizo que me pusiera manos a la masa. Le tengo mucho amor y al tiempo miedo, como si la masa no me fuera a subir, es curiosa esta relación mía con el pan. El pan casero es algo tan sencillo y complicado a la vez. Sencillo porque es harina, agua y sal. Puedes ayudarte con la levadura o con la masa madre, los más atrevidos, conmigo no va, no me acaba ese sabor para diario, pero lo importante es la paciencia en los levados y esta vez hubo más que paciencia, tuve que salir corriendo de casa y cuando volví la masa había crecido dejándome "bocabadá". Este era el segundo levado, así que lo peor había pasado. Volqué la masa del pan del banetone a la bandeja de horno y esperé a que me sonriera la segunda parte: la cocción.
Al igual que con la coca de mida, el fuego lo encendí solo abajo mientras se realizaba la parte fuerte de la cocción y unos 15 minutos la parte de arriba para conseguir la corteza dorada. Para hacerlo mezclé 500 gr de harina de fuerza de trigo de El Amasadero 20 gr de levadura fresca, el agua que admite la harina y un pellizco de sal. También puse, secreto de mi madre, un chorrito de zumo de naranja, le da un sabor característico. El pan casero ya cocido reposó toda la noche para hacer nuestras delicias en el desayuno del día siguiente. Para mí mojado en leche caliente con chocolate es una perfecta bienvenida al día que comienza. La bisabuela de mis vecinitos Lucas y Celia desayunaba pan con leche todos los días de su vida y murió pero que muy mayor. Tanta importación de cereal americano ¡¡¡¡¡Hombre!!!!! y no quiero dar marcas.