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4.2.10

Pimientos del piquillo rellenos de bacalao

Esta receta es curiosa porque el relleno que llevan los pimientos resulta muy semblante a la pasta de unas croquetas de bacalao que solemos hacer por esta zona y que acompañamos con alioli. Recuerdo cuando mi abuela las hacía, tan pequeñas y bien moldeadas, sublimes. Mi madre después también las ha hecho muchas veces y cuando hemos tenido la suerte de acompañarlas con un alioli de esos hechos a mano, bien amarillo y puro, la verdad, resultan excelentes.
Para el relleno de estos pimientos, salían unos 8 en la lata, eso sí, de Lodosa, defendamos nuestros productos y no permitamos que nuestras mesas sean invadidas por productos chinos, como unos espárragos que vi en Mercadona el otro día, por Dios!!!!!, tendremos cojonudos aquí en España, decía, que para el relleno necesité:
-un ajo picadito
-una cebolla pequeña rallada
-aceite y mantequilla a partes iguales
-medio pimiento verde troceado
-120 gr de bacalao desalado desmigado puesto a remojo el día anterior
-una cucharada de harina
-1/4 de leche tibia
-sal y pimienta
Calentamos el aceite en una cazuela, añadimos la mantequilla y pochamos el ajo y la cebolla. Antes de que doren añadimos el pimiento y seguimos pochando. Cuando las verduras estén blandas añadimos el bacalao y damos unas vueltas.
Añadimos la harina y removemos hasta que tueste. Ponemos la leche y trabajamos hasta conseguir la bechamel. 
Dejamos enfriar y pasados unos 30 minutos rellenamos los pimientos ayudándonos de una manga pastelera. Si queréis conocer dos trucos a la hora de rellenar los pimientos visitad el blog de El cocinero fiel, a quien agradezco que compartiera esta receta que me llevó a recordar el sabor de nuestras increíbles albóndigas de bacalao.
Es un plato genial para dejar preparado y a última hora decorar o quizás servir con una salsita caliente como lo hizo en su día nuestro compañero
Josemari
Buen provecho y acordaos de comprar productos españoles, si son latas, que sean abrefácil, que la mía era de las clásicas y tuve que ir a que la vecina me la abriera porque para eso no tengo maña.

31.1.10

Montadito de tomate con anchoas

Esta ensalada la hacemos en casa muy a menudo. Es una base para cualquier montadito que queramos preparar: jamón con tomate, lomo asado con tomate, lomo de caña embuchado, chorizo, bonito del Norte, anchoas, salmón, etc. En esta ocasión el protagonista era uno de tomate con anchoas, muy fácil de hacer y para lo que necesitamos siempre buenas materias primas, buenos tomates sobre todo y un buen aceite.
Rallamos tomate en un plato, a mí me gusta ponerlo en la nevera un rato para que coja ese punto de frescura del verano.
Añadimos sal Maldon (o cualquier sal, claro está).
Un buen chorro de aceite de oliva vírgen extra.
Troceamos cebollino, para ello me gusta emplear unas tijeras de cerámica que cortan fenomenal las hierbas.
Picamos ajo y encima añadimos para decorar unos piñones.
Estas herramientas nos servirán de izquierda a derecha: para cortar queso a virutas, para colocar el tomate en cada montadito y para sacar las anchoas de los botes de cristal en que vienen presentadas al igual que el bonito del Norte. Las podéis encontrar en cualquier tienda. Las pinzas que en principio eran para terrones de azúcar, las he dedicado a estos menesteres, son muy prácticas.
Además del de tomate hice unos de berenjena asada con virutas de queso. Para asar la berenjena, la parto por la mitad y la espolvoreo con aceite, sal, pimiento rojo picante y perejil. Si queréis poner ajo picado también va muy bien pero cuidado que el ajo se quema con facilidad en el horno antes de que las berenjenas estén listas.
Y como tenía un resto de un bonito que compré y freí con ajos, delicioso cuando sobra y te lo comes frío, saqué unos lomos e hice algunos montaditos con el tomate y el bonito, también resultones.
Utilicé anchoas de L'Escala, con permiso de mis amigos del Norte, que no son pocos, están sabrosísimas, no sabría por cuáles decantarme.
Estas sacaron unas finas espinas que no molestaban al comerlas, se puede apreciar en la foto.
Las anchoas de L'Escala tienen mucho prestigio también, son un producto excelente en la cocina mediterránea y para las personas que tenemos la tensión arterial baja son muy recomendables.
Salud!!!

28.1.10

Brownie de chocolate con pistachos


Habéis probado el coulant de Mor & Coulant? Mor &Coulant es un producto de Xavier Mor que os permitirá elaborar este postre tan preciado, sencillo pero laborioso, en vuestra casa, de una forma rápida. 
El cacao utilizado es puro, rico, criollo, de excelente calidad.
En el bote encontraréis las indicaciones para su preparación. El producto contiene: el cacao, una manga pastelera y los moldes para 6 coulants.
Nosotros tenemos que añadir: agua y aceite, remover todo bien y verter en los moldes que coceremos en el horno.
Aquí está el secreto de este postre, en acertar la temperatura para que dentro quede líquido y al romper nos sorprenda con esa textura.
A mí se me coció demasiado y he decidido llamarlo brownie, no sobró ni uno a pesar de ello. Este horno siempre me engaña, no aprendo.
Si vuestro horno es fuerte no lo dejéis los 9 m que indican las instrucciones porque os quedará demasiado hecho.
Un par de ellos los comimos con pistachos rallados, otros con helado de vainilla, dad paso a vuestra creatividad y degustad este postre con muy poco tiempo de preparación.
Nosotros lo compramos en Navidad y no surgió el momento para consumirlo puesto que son fechas de abundancia. Y ahora lo hemos apreciado mucho más.
Si no dejáis que se enfríe y lo mezcláis con un helado, el contraste de temperaturas os dejará boquiabiertos.
Si queréis comprar pistachos pelados en pequeñas cantidades, yo lo adquirí en Lonpré Gourmet, en formato pequeño que quizás no vengáis a gastar en más ocasiones. Os sugiero prudencia a la hora de comprar estos ingredientes que no solemos gastar a menudo, acaban perdiéndose. La primera vez que vi pistachos pelados en un blog corrí a comprar y me llevé una bolsa de dos kg en un almacén, pensé que así me salía más barato. Pasó el tiempo y no se me ocurrió aplicarlos a ninguna receta, cuando los destapé estaban rancios.