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6.5.08

AVELLANAS VIAJERAS



Sólo te dije que cuando estuve en el Norte oí que las avellanas de allí tenían mucha fama. Te dije que quería comprar unas pocas pero que no sabía cómo pelarlas según mi vocabulario levantino y cascarlas según el tuyo. No había visto avellanas con cáscara en mi vida o no me había detenido a mirarlas porque las compraba directamente peladas. Soy nieta de abuelos con muchos almendros, algún nogal plantado por capricho pero jamás he visto el árbol que nos da avellanas y tampoco tenía por costumbre comprarlas crudas, así como hoy las enseño.
Me pediste mi dirección y te di la de mi casa que sabes que es la tuya, cuando visites mi cuidad. Y llegó un paquete lleno de avellanas. Seguía sin saber cómo cascarlas, el aparato de las nueces sirvió y qué delicia!!!, qué tamaño!!!, qué sabor!!!.



Y me dijiste que su procedencia no era el Norte, mi Norte, sino tu Norte y el mío. Y no entendí nada. Luego supe que la cosecha es en Septiembre y quizás ese Norte es Francia o Alemania, ve tu a saber. Lo que también llevaba el paquete era la ilusión con que las habías comprado. 
Enseño las manos de mi hija acariciándolas y entre líneas imagina mi cara al destapar el paquete, imagina estos ojos verdes que un día fueron expuestos por un importante fotógrafo pero que la vida se ha encargado de entristecer, ten por seguro que paquetes como el tuyo se encargan de 0_0
Y pensé que algo así no podía pasar desapercibido pero también pensé en ti. Poco nos conocemos pero lo suficiente para intuir que no te iba a gustar el protagonismo, ni salir en la foto, ni pregonar a los cuatro vientos tu detalle,  nos ha unido una gran batalla, que ni hemos ganado ni perdido, simplemente sacado de ella lo mejor, que somos nosotras mismas.  Los del Norte sois así, enteros, gente de verdad, ya me lo dice mi padre continuamente. Vaya pues un gran respeto hacia tu anonimato.


Estas son las cosas de internet, las pequeñas grandes cosas de las que uno puede llenar su vida. Estamos disparándonos hacia un futuro en el que las máquinas prevalencen pero bien utilizadas pueden devolvernos la sencillez de una buena amistad, la ilusión por conocer gente nueva, que no eliges, que sólo percibes a través de unas palabras que te apoyan, que está a tu lado, que emplea un poco de su tiempo para escribirte, para hacerte llegar un trocito de su vida. 



Gracias desde Valencia, sigue adelante, te esperan nuevos vientos y sabes que siempre tendrás mi apoyo.

5.5.08

Mermelada de ruibarbo



El viernes me acerqué al Mercado Central que es el único sitio donde suelo encontrar frutas como el ruibarbo, toda clase de setas, verduras, semillas, hierbas aromáticas... todos sabéis lo que es un mercado y éste es el más importante de Valencia. Suelo visitarlo al menos una vez al mes, para hacer la compra fuerte y semanalmente acudo a mi herboristería en busca de las verduras y frutas biológicas de gran sabor.

Ingredientes

1Kg de ruibarbo
800 gr. de azúcar
1/2 litro de agua
jugo de un limón

Preparación


Limpiar los tallos y cortarlo en trozos.
Cocinarlos en agua hirviendo unos 5 minutos.
Verter en esa agua el azúcar, agregar el jugo de limón y revolver hasta que esté consistente.

Con esta cantidad me salieron dos botes de mermelada, uno de ellos tuve el placer de regalarlo a una persona muy especial en el día de la Madre.
Me encanta el sabor que queda a camino entre el melocotón y el albaricoque.

3.5.08

Pizza Josemari




Para qué andarnos con rodeos, para qué buscar título a algo que no es propio, para qué adornar con algún nombre italiano si ni siquiera la masa lo parece. Esto es una coca y punto. Es una coca en llanda como la que hace mi madre de tomaca i pimentó amb tonyina negra, pero con un relleno diferente y con la consabida mozzarella de la que ya todos hacemos uso. Pero la masa está muy lejos de ser la masa de una pizza y lo más divertido es cómo se me resistía la condenada, ni con más harina, ni con rodillo, a muerte íbamos las dos a ver quién ganaba y como siempre yo, llego en el tren de las 11, se me ocurrió coger el papel sufurisé, que dicen las francesas, ponerlo encima de la mesa, poner la masa encima de él y violarla, pues ya no me quedaba más remedio que si no no comíamos. Se quedó finita, finita o..o y yo me dije: ya se ha calmado, ya no embiste, la próxima vez le doy una benzodiacepina en lugar de levadura!!!!. Le puse el relleno y al horno.
Como seguí la receta de Josemari, suya es y yo no invento nada, así que aquí la tenéis, me salió muy buena pero me quedo como la coca en llanda de mi madre, en un día de verano, después de un baño en la playa, cuando acudes con un hambre..... y tu madre se ha venido tarde para poderla llevar al horno de leña que exige que estés allí antes de la 12 porque si no no te cuecen y ella apura para que esté lo más recientita posible. Madre no hay más que una!!!!!! Te quiero Mamá.


Ingredientes para la masa
1 cucharada de sal
300 gr de harina
200 ml de agua
20 gr de levadura de panadero
2 cucharadas de aceite


Preparación de la masa
Mezclar la levadura y el agua y disolver. Añadir la sal y dejar reposar 10 m. Añadir la harina y formar una masa. Añadir el aceite y amasar 15 m. Ir poniendo harina en la superficie. Pintamos con un poco de aceite, envolvemos con un paño y dejamos que fermente en un lugar templado (cerca de la calefacción).


Preparación salsa de tomate
Mientras, preparamos la salsa de tomate:
Cortamos el tomate, quitamos las pepitas, a trozos.
Ponemos ajo en una cazuela y luego la cebolla hasta que esté transparente.
Luego añadimos el tomate y cocemos 1 hora.
A media cocción añadimos las hierbas aromáticas (albahaca y orégano). Cuando esté listo pasamos por el pasapurés y reservamos.

Para preparar la pizza utilizaremos este tomate, pimiento verde y cebolla picados, queso mozzarella, bonito y tomates secos conservados en aceite.


Después de 2 horas la masa ha aumentado de volumen y la volvemos a amasar. La partimos en 2 y la estiramos con el rodillo. La colocamos en la bandeja de hornear y colocamos los ingredientes: tomate, queso, pimiento verde y cebolla, bonito, tomates secos y un poco más de orégano.
Antes de ponerla en el horno le he colocado un chorrito de aceite y un poco de sal.
Horno 2ooº unos 30 minutos.





Los tomates secos los compro en la herboristería, son biológicos y luego los pongo a macerar en un tarro de cristal con aceite de oliva virgen extra, tomillo, orégano, mejorana, ajo y laurel.


Uhmmmm, no concibo una pizza sin una cervecita, aunque sea una 0,0

1.5.08

MI PRIMER PAN AMASADO A MANO



Hace unos días, nuestro gentleman del pan, apreciado amigo Ibán, amablemente me facilitó unas cantidades por las que podía empezar a hacer pan, en plan aparco la thermomix y me lanzo al ruedo. No es que yo haya empezado con la masa madre, ni mucho menos, pero sí pensaba dar un pasito adelante con algo que no estuviera hecho a máquina, una receta con la que me arremangase y como se suele decir: de perdidos al río. Estuve barajando la elección de la harina y no teniéndolo muy claro con el centeno, como habíamos quedado, me decanté por la espelta. La espelta es una harina muy elegante, tiene la delicadeza de aguantar el tipo y aunque la masa no suba, ahí queda ella tan poquita cosa, pero te puedes comer el pan. El centeno no, que te salga mal un pan de centeno es para escribir un post y que te den pistas para ver qué haces con él. Así que el hecho de no haber estrenado mis manos con la masa de principio a fin hizo que eligiera la espelta, así los ánimos no decaen y la próxima vamos a por el centeno como aconseja Ibán.


La receta es de "The Cook's book" de Dan Lepard:

Para la gelatina de la noche anterior:
150 gr. de agua hirviendo
25 gr. de harina de centeno clara (puse de espelta blanca)

Para la masa del día siguiente:
5 gr. de levadura fresca
20 gr. de miel
80 gr. de agua a 20º
300 gr. de harina de centeno clara tamizada (puse de espelta clara)
7 gr. de sal

La noche anterior al horneo echas el agua hirviendo en la harina y lo revuelves rápido hasta hacer una pasta que se vuelve gelatinosa, la dejas a tª ambiente toda la noche.
Al día siguiente, mezclas los ingredientes y amasas. Lo dejas reposar 30 m. y le das la forma, lo colocas en un trapo de lino para la fermentación. Lo dejas fermentar a 20º durante 1,5 - 2 horas hasta que haya subido la mitad de su altura. Lo horneas a 22oº durante 20m y luego otros 30-35 a 190º. Antes de meterlo al horno le puedes espolvorear el salvado que obtuviste al tamizar la harina.

Es impresionante que con sólo 5 gr. de levadura haya subido este pan. La miga ha salido muy húmeda y con un gran sabor. La corteza no demasiado crujiente pero bien. Lo que no me acaba de gustar es el corte. Tampoco acabo de entender el porqué de la gelatina de la noche anterior, qué fenómenos químicos se producen y qué motivos tiene la masa para hinchar más o menos.
Disfruté un montón haciendo el movimiento con mis nudillos, acariciando la masa y, como dice Ibán añadiendo a última hora un pellizco de harina porque no se me despegaba, un vicio que habrá que corregir.

Decidme, decidme cosas, espero vuestras sugerencias. El que ha sobrado guardadito está en la Breadsmart de Tupperware. Veremos cómo responde y cuántos días dura tierno.